Menu

Identidad visual #4: El cóctel de colores corporativos, o cómo combinar los colores

3 marzo, 2015 - Arte y creatividad, Marketing
Identidad visual #4: El cóctel de colores corporativos, o cómo combinar los colores

Continuamos con la identidad visual de una marca/empresa, y con el estudio de los colores. En este post trataremos El cóctel de colores corporativos, o cómo combinar los colores…

El cóctel de colores corporativos

 

Hemos hablado de los colores corporativos como una unidad, es decir como si la imagen corporativa de una marca fuera solamente de un color, y no siempre es así. En ocasiones, los colores se combinan, bien para resaltar un texto o un gráfico sobre un fondo, o simplemente para crear una imagen que se atribuya las características de varios colores.

Cuando analizamos anteriormente el color amarillo, ya te comenté que por sí solo, este color decía poco, era poco nítido, a no ser que se utilizara un fondo contrastado que le hiciera resaltar. Del mismo modo, podría utilizarse como fondo el propio color amarillo y hacer resaltar un logo con colores como el rojo o el negro para conseguir el mejor efecto.

Otros ejemplos habituales de combinaciones de colores los tenemos con marrones y naranjas, azules y  blancos, negros y blancos, verdes y blancos, negros y amarillos, etc.

Como puedes ver, la cosa se complica. Por si no fuera poco con un solo color, ahora vemos que se pueden utilizar más de uno… Pero no te preocupes, como ya hemos dicho repetidamente, sobre colores no está dicha la última palabra, ya que entramos en el entorno creativo y artístico, donde no existen límites.

Si bien, te puedo dar unas claves, que seguramente te vendrán muy bien a la hora de elegir tu paleta cromática. Pero antes te ofreceremos una pequeña explicación de cómo se comporta el circulo cromático, tanto en la naturaleza como en la luz.

 

identidad visual - circulo_cromatico1

 

Como veremos de forma sencilla, los colores forman un círculo que va desde el amarillo (por tomar una referencia) hasta el naranja, en el sentido del movimiento de las agujas de un reloj. Según avanza, se pasa primeramente por la gama fría (verdes y azules -> Madera y Agua, según el Feng-Shui), y posteriormente se adentra en la gama cálida (magentas, rojos y anaranjados -> Tierra y Fuego), hasta llegar de nuevo al color amarillo. El negro y el blanco son acromáticos, es decir que no tienen color, y el gris es una combinación de ambos, y como estos, tampoco tiene color.

Para rellenar este círculo, la teoría del color ha partido de tres colores primarios, que son el amarillo, el carmesí y el azul (señalados en el gráfico con un 1). La mezcla de cada uno de ellos, forman los colores secundarios (señalados en el gráfico con el número 2): verde (amarillo + azul); azul violáceo (azul + carmesí); y rojo anaranjado (carmesí + amarillo).

De la combinación de los secundarios y los primarios, se obtiene los colores terciarios (señalados en el gráfico con el 3)… y así sucesivamente, hasta el infinito.

¡Si, ya lo sé! En algún libro, has leído que los colores primarios y secundarios son otros. Esto forma parte del juego y es el precio que se ha de pagar por ir con unas u otras teorías, ya que al final no dejan de ser eso: teorías. Más adelante entenderás a que me refiero.

Sí que está demostrado técnicamente al 100%, cuales son los colores luz primarios. O sea, aquellos que se reciben de cualquier fuente luminosa (el Sol, una televisión, un monitor de ordenador, el cine…). Estos son: R-Rojo, G-Verde (green) y B-Azul (blue).

Pero claro, la identidad visual de nuestra marca no se puede materializar ni imprimir solo con luz ¿verdad?, necesitamos pigmentos que pinten (manchen) de color un soporte o una superficie determinada: un papel, un lienzo, una madera, etc., para confeccionar con ellos tarjetas de visita, papel de carta,  sobres, carpetas… Con los colores luz tendremos resuelto todo lo digital: la Web, el blog, las redes sociales…, pero ¿y el resto?

Precisamente para imprimir nuestros colores en soportes materiales (no digitales), se requieren pigmentos obtenidos con productos físicos y químicos, naturales o sintetizados: tierras, metales, óxidos, etc. Y es ahí donde comienzan los problemas, porque si bien, con estos pigmentos, intentamos recrear los colores luz (que son invariables y concretos), con aquellos, nunca podemos conseguir esa invariabilidad y concreción. Sencillamente porque la naturaleza no produce identidades perfectas.

Por otro lado, la luz funciona de forma contraria a los pigmentos. Los colores luz, a partir de sus  primarios, crean el círculo cromático mediante una síntesis aditiva, es decir que mezclando (sumando)  los colores, la combinación se va aclarando y el resultado final es el blanco. Mientras que los colores pigmento, utilizan una síntesis sustractiva, o lo que es lo mismo, la suma de sus colores, van oscureciendo la mezcla hasta llegar al negro.

Un experimento muy interesante consiste en mirar fijamente una hoja con los tres colores primarios luz (es decir rojo, verde y azul) durante un rato. Al cabo de ese tiempo, sustituimos esa hoja por otra en blanco, y comprobaremos, por un efecto visual, como poco a poco se nos materializa de la nada los colores primarios pigmento: el color magenta, el cian, y el amarillo.

Estos son los colores básicos de las tintas que se usan en la mayoría de los sistemas de impresión, motivo por el cual estos colores han desplazado en la consideración de colores primarios a los tradicionales: rojo, amarillo y azul.

¡Aquí queríamos llegar! Esta es la fuente de la disparidad de criterios, Pero no pasa nada, la idea la tenemos, que es lo importante.

Los colores complementarios

Llegados a este punto de conocimiento sobre la teoría del color, no podemos obviar la importancia que tienen, en todo juego cromático, los colores complementarios.

¿Qué son los colores complementarios?

Pues ni más ni menos, los colores opuestos en el círculo cromático (fíjate en la siguiente ilustración).  Colores que se equilibran e intensifican mutuamente hasta la máxima expresión.

 

identidad visual - circulo_cromatico2

 

Cuando se yuxtaponen, se colocan uno al lado del otro, dos colores complementarios, conseguimos el mayor contraste cromático que se puede dar en e l mundo del color, ya que ambos, crean una sinergia que multiplica la intensidad de cada uno de ellos por separado. Cosa que no ocurre con ninguna otra combinación, si no, que se lo digan a Van Gogh.

 

identidad corporativa - coloresComplementarios

 

Con este ejemplo, puedes comprobar por ti mismo, cómo ambos colores al asociarse, parecen más luminosos y brillantes que cuando están separados, encuadrados en el lugar que les corresponde dentro del círculo cromático (imagen anterior), cuya sensación visual resulta más apagada.

La gama quebrada

Hay una gama tonal o conjunto de colores a los que se denomina colores quebrados, y que se obtiene de la mezcla de colores complementarios en mayor o menor acercamiento o analogía cromática, y en mayor o menor proporción de cada uno de ellos. Esta gama se caracteriza por su tendencia grisácea, pero ¡ojo! no lo debes confundir para nada con el neutro gris. Es más, un color quebrado no tendrá nada de neutro, más bien todo lo contrario, ya que son muy ricos en matices, y pueden ser muy interesante para cualquier marca relacionada con lo étnico, lo natural y terrestre. A mí personalmente, me encantan. Siento debilidad por los colores quebrados.

 

identidad visual - colores_quebrados

 

Bueno, pues ya que somos –casi– expertos en esto de los colores ¡Nos ponemos a trabajar!

Por último, para acabar el capítulo del color, ¡Recuerda! que a la hora de elegir colores para nuestra imagen corporativa, debemos pensar que valores queremos expresar y mostrar a nuestro público objetivo, y en función de dichos valores, intentar transmitirlos.

Espero que te haya gustado. Nos vemos en el próximo post: La tipografía

Ciao.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *